domingo 8 de noviembre de 2009

El conde Sisebuto.

Hoy me gustaría compartir con vosotros un poema muy curioso y muy gracioso que conozco desde pequeña, pero del que sólo recordaba los dos o tres primeros versos, hasta que hace unos días me llama mi hijo y me dice "¿A que no sabes lo que he encontrado? Esa poesía que tú le dabas tantas vueltas y no recordabas."

Bueno, pues me dio mucha alegría, porque me río mucho leyéndolo, a ver si a vosotros os hace tanta gracia como a mí.

A cuatro leguas de Pinto
y a treinta de Marmolejo,
existe un castillo viejo
que edificó Chindasvinto.
Perteneció a un gran señor
algo feudal y algo bruto;
se llamaba Sisebuto,
y su esposa, Leonor,

y Cunegunda, su hermana,
y su madre, Berenguela,
y una prima de su abuela
atendía por Mariana.
Y su cuñado, Vitelio,
y Cleopatra, su tía,
y su nieta, Rosalía,
y el hijo mayor, Rogelio.

Era una noche de invierno,
noche cruda y tenebrosa,
noche sombría, espantosa,
noche atroz, noche de infierno,
noche fría, noche helada,
noche triste, noche oscura,
noche llena de amargura,
noche infausta, noche airada.

En un gótico salón
dormitaba Sisebuto,
y un lebrel seco y enjuto
roncaba en el portalón.
Con quejido lastimero
el viento fuera silbaba,
e imponente se escuchaba
el ruido del aguacero.

Cabalgando en un corcel
de color verde botella,
raudo como una centella
llega al castillo un doncel.
Empapada trae la ropa
por efecto de las aguas,
¡como no lleva paraguas
viene el pobre hecho una sopa!

Salta el foso, llega al muro,
la poterna está cerrada.
-¡Me ha dado mico mi amada!
-exclama-. ¡Vaya un apuro!
De pronto, algo que resbala
siente sobre su cabeza,
extiende el brazo, y tropieza
¡con la cuerda de una escala!

-¡Ah!... -dice con fiero acento.
-¡Ah!.. -vuelve a decir gozoso.
-¡Ah!.. -repite venturoso.
-¡Ah!.. -otra vez, y así, hasta ciento.
Trepa que trepa que trepa,
sube que sube que sube,
en brazos cae de un querube,
la hija del conde, la Pepa.

En lujoso camarín
introduce a su adorado,
y al notar que está mojado
le seca bien con serrín.
-Lisardo ... mi bien, mi anhelo,
único ser que yo adoro,
el de los cabellos de oro,
el de la nariz de cielo,

¿qué sientes, di, dueño mío?,
¿no sientes nada a mi lado?,
¿que sientes, Lisardo amado?
Y él responde: -Siento frío.
-¿Frío has dicho? Eso me espanta.
¿Frío has dicho? eso me inquieta.
No llevarás camiseta
¿verdad?... pues toma esa manta.

-Ahora hablemos del cariño
que nuestras almas disloca.
Yo te amo como una loca.
-Yo te adoro como un niño.
-Mi pasión raya en locura,
si no me quieres, me mato.
-La mía es un arrebato,
si me olvidas, me hago cura.

-¿Cura tú? ¡Por Dios bendito!
No repitas esas frases,
¡en jamás de los jamases!
¡Pues estaría bonito!
Hija soy de Sisebuto
desde mi más tierna infancia,
y aunque es mucha mi arrogancia,
y aunque es un padre muy bruto,

y aunque temo sus furores,
y aunque sé a lo que me expongo,
huyamos... vamos al Congo
a ocultar nuestros amores.
-Bien dicho, bien has hablado,
huyamos aunque se enojen,
y si algún día nos cogen,
¡que nos quiten lo bailado!

En esto, un ronco ladrido
retumba potente y fiero.
-¿Oyes? -dice el caballero-,
es el perro que me ha olido.
Se abre una puerta excusada
y, cual terrible huracán,
entra un hombre..., luego un can...,
luego nadie..., luego nada...

-¡Hija infame! -ruge el conde.
¿Qué haces con este señor?
¿Dónde has dejado mi honor?
¿Dónde?, ¿dónde?, ¿dónde?. ¿dónde?
Y tú, cobarde villano,
antipático, repara
cómo señalo tu cara
con los dedos de mi mano.

Después, sacando un puñal,
de un solo golpe certero
le enterró el cortante acero
junto a la espina dorsal.
El joven, naturalmente,
se murió como un conejo.
Ella frunció el entrecejo
y enloqueció de repente.

También quedó el conde loco
de resultas del espanto,
y el perro... no llegó a tanto,
pero le faltó muy poco.
Desde aquel día de horror
nada se volvió a saber
del conde, de su mujer,
la llamada Leonor,

de Cunegunda su hermana,
de su madre Berenguela,
de la prima de su abuela
que atendía por Mariana,
de su cuñado Vitelio,
de Cleopatra su tía,
de su nieta Rosalía
ni de su chico Rogelio.

Y aquí acaba la leyenda
verídica, interesante,
romántica, fulminante,
estremecedora, horrenda,
que de aquel castillo viejo
entenebrece el recinto,
a cuatro leguas de Pinto
y a treinta de Marmolejo.

Hay otra versión que cambia una de las estrofas por esta:

De un soberbio puñetazo
le hizo tragarse las muelas
y le abrió el cráneo en canal.
El pobre, naturalmente,
se murió como un conejo.

Bueno, pues este "disparate" lo escribió Joaquín Abatí Díaz (Madrid, 1865-1936), un comediógrafo español autor de más de 180 obras entre las que se pueden mencionar "El orgullo de Albacete", o "El asombro de Damasco".

Por cierto, mi hijo me dice que indique que lo obtuvo de esta página.

Muchos muchísimos besos a todos, y hasta la próxima.

18 comentarios:

P Vázquez "ORIENTADOR" dijo...

Si, es divertido y trágico. Espero que la SGAE no te quiera cobrar por publicarlo sin la autorización del difunto autor...

Anónimo dijo...

Hola, me gusta mucho lo que escribes, siempre
busco si hay algún escrito tuyo, así que felicidades por ello,saludos cariñosos desde Galicia
María

Gabriela dijo...

Tiene tanta gracia que casi no nos damos cuenta de su trágico final.
Y qué nos sentimos cuando encontramos algo en lo que hemos estado pensando, ¿no? Como te pasó con este poema que encontró tu hijo.
Saludos.

taitoabuela dijo...

Me pasaba como a tí,que me atascaba y no me salía. No te digo más que se lo he mandado a mis hermanas (una es Pepa) y estamos revolucionadas. ¿Ves como tienes muchas cosas que contar?.Pones siempre el acento en el sitio justo del recuerdo. Besicos

Yahuan dijo...

A mí estos poemillas con cierto carácter antiguo me hacen más feliz. La verdad es que es curioso cómo algunas expresiones siguen siendo igual de actuales, como lo de que nos quiten lo bailao, y otras apenas se usan, como lebrel.

Supongo que sólo me queda dar las gracias por aportar estas cosas buenas.

Matthew dijo...

Buenas, mi nombre es Diego y estudio el último curso de Historia en la Complutense. Lo cierto es que encontré esta pagina por casualidad, buscando información para un trabajo que estoy haciendo y, sinceramente,encontrar su página fue un verdadero hallazgo. Leí una de sus entradas y me descubrí una hora después enganchado a sus relatos, son realmente interesantes y me parecen escritos con muy buen estilo, además de reflejar una época que para mi generación queda vedada.
Quería preguntarle si sería posible, ya que usted fue testigo directo del Madrid de principios del siglo XX, si podría contar recuerdos, anecdotas sobre el Parque del Retiro (ya leí sus referencias al kiosko de la música y los conciertos allí interpretados por la banda municipal). Estoy trabajando sobre la historia del parque y, desgraciadamente, la mayoría de las fuentes no hacen ninguna referencia a que fue del parque durante la Guerra Civil y en los momentos inmediatamente anteriores y posteriores de la misma. No se si el Retiro siguió abierto durante la guerra o cual fue el nivel de destrucción que sufrió, ni que fue lo que le infringió tales daños. Tampoco se la localización dentro del parque de las baterias de artillería republicana y muchos otros datos interesantes que, quizá con un poco de suerte, usted me podría aclarar parcialmente. Cualquier recuerdo que usted pueda proporcionarme puede venirme bien para perfilar mi trabajo.
Siempre he defendido que los jovenes tendríamos que atender más a las experiencias de los mayores, a los conocimientos atesorados por ellos a lo largo de su vida. Le agradezco de antemano su ayuda y de nuevo le felicito por el blog, uno de los mejores que he leido jamás. Seguiré leyendo con fruición sus entradas. Afectuosamente,

Diego

Mamen dijo...

Es bien gracioso el poema, hasta con el trágico final. :):):)

Hay un lapsus en la letra, en la página que te indica tu hijo han puesto coger con j! y lo habéis copiado igual. Ayy no puedo evitar decírtelo :)

Un abrazo. Me encantan tus historias. Te animo a colaborar con la persona del comentario anterior. Nos encantaría escucharte.

tormentadeideas91 dijo...

Hola! Pasaba por aquí y me he encontrado con ese poema al que yo también le daba vueltas hacía mucho tiempo y no recordaba... Me sabía la mitad de memoria desde primaria, hace casi 10 años...
En fin, me ha hecho mucha gracia volver a encontrarlo, gracias, y enhorabuena, muy interesante tu blog :)

Soy una pobre pensionista dijo...

P. Vázquez, yo también lo espero, más que nada porque no tengo con qué pagar, que más quisiera yo... Recibe un beso muy grande.

Soy una pobre pensionista dijo...

Hola María, muchas gracias, espero no llegar a aburrirte con mis batallitas. Recibe un beso grande.

Soy una pobre pensionista dijo...

Hola Gabriela, bueno, no te puedes imaginar, años y años intentando hacer memoria y de repente, ¡zas! gracias a internet, ahí está otra vez, es fantástico. Recibe muchos besos.

Soy una pobre pensionista dijo...

Hola Taitoabuela, jajaja, no me digas que vosotras también conocíais este poemilla, ¿no os recuerda en algo a La Venganza de don Mendo? Muchos besos también para vosotras.

Soy una pobre pensionista dijo...

Hola Yahuan, sí, es curioso lo ingenuos que resultan estos poemillas a pesar de tan atroz final, al igual que como vamos modificando el lenguaje al cabo de los años. Sé bienvenida a este pequeño rincón de la red y hasta muy pronto.

Soy una pobre pensionista dijo...

Hola Diego, pues mucho me temo que no voy a poder ayudarte, porque cuando comenzó la guerra yo era aún una cría y durante su transcurso apenas nos sepárabamos de los alrededores de mi casa por si pasaba algo, y si lo hacíamos era acompañados por mis padres. Conservo en la memoria escenas que ya he reflejado aquí, pero no lo que me pides, lo siento mucho, pero cuenta que si alguna vez me viene alguno, lo dejaré escrito. Muchas gracias por tu visita y recibe un afectuoso saludo.

Soy una pobre pensionista dijo...

Mamen, qué horror, cómo se me puede haber pasado por alto, si hace daño a los ojos... Muchas gracias, recibe un beso grande.

Soy una pobre pensionista dijo...

Hola tormentadeideas91, me alegro mucho de que hayas encontrado aquí este poemilla, gracias a tí y bienvenida. Recibe un cordial saludo.

Matthew dijo...

Sabía que era dificil, dado las tremendas dificultades por las que tuvo que atravesar, pero tenía que intentarlo. Muchas gracias por su ayuda, seguiré leyendo sus entradas, me parecen muy interesantes. Gracias por compartir con todos nosotros sus vivencias. Un abrazo,

Diego

Soy una pobre pensionista dijo...

Diego, gracias a tí por tu comprensión. Recibe tú también un fuerte abrazo.

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